Este
artículo nos anima a encarar la delicada tarea de enseñar desde un lugar del
sentimiento y la responsabilidad por tratar de enseñar a todos los alumnos del
aula, a pesar de sus diferentes formas de aprender.
Los que trabajamos en Educación, los que
llevamos muchos años viviendo, los que tratamos de comprender el mundo con la
mirada puesta en los vínculos sabemos que el camino para mejorar el desempeño
de los chicos es un amor respetuoso hacia ellos y hacia la tarea que nos encomendaron.
No un amor declamado, ni artificial. Un amor verdadero hacia la profesión que
elegimos que se basa en conocer y respetar.
Todo educador sabe que no hay estrategias
válidas, ni recetas milagrosas que se vuelvan exitosas sólo por aplicarlas. Los
maestros no podemos diagnosticar dificultades de aprendizaje pero estamos
obligados a MIRAR a cada alumno con sus particularidades y a tratar de
allanarles el camino hacia el conocimiento del mundo y de sí mismos. Cuando un
alumno no logra aprender, disfrutar con lo que hace, compartir sus ideas,
realizar las tareas que otros hacen ….debería haber un maestro que se detenga a
observarlo con respeto y cariño y que intente ayudarlo.
Todos tenemos habilidades y dificultades. Se
trata de enfocarse en encontrar esas habilidades y tratar de desarrollarlas al
máximo. A veces no es fácil salir de nuestra zona de confort pero los docentes
podemos y debemos hacerlo. Con creatividad y una mente positiva, conscientes de
la neurodiversidad, con una mirada diferente y esforzándonos por encontrar las
adecuaciones apropiadas para nuestros alumnos podemos convertir una escolaridad
traumática en experiencia enriquecedora y útil.
Una intervención adecuada a tiempo probablemente cree el efecto de la
gota que se desparrama y al igual que la reacción en dominó sea causa de
pequeños y grandes logros futuros.
Con la facilidad que da la era de las
comunicaciones aquellos maestros realmente interesados en mejorar el desempeño
de sus alumnos tienen acceso a miles y miles de estrategias, de ejercicios, de
material didáctico que los ayudará a planear sus clases pensando en la
heterogeneidad de sus aulas. La colaboración generosa y desinteresada de muchos
profesionales que se ocupan de compartir sus trabajos y recursos nos alienta y
enriquece.
Los avances en el conocimiento del
funcionamiento del cerebro humano nos abren puertas y oportunidades para lograr
potenciar al máximo las posibilidades y habilidades de todos los alumnos. En la
era de la información y como parte de este nuevo paradigma del siglo veintiuno,
es necesario aprender cómo se aprende
para poder enseñar mejor. ¿Cuánta información nueva puede recordar un cerebro?,
¿cuántos tipos de memorias hay y cómo funcionan?, ¿qué pasa con lo que no se
puede asociar a conocimientos previos?, ¿cuánto vocabulario nuevo puede darse
por vez?, ¿funcionan todos los cerebros de la misma manera?, ¿cómo influye el
ambiente?, ¿cuán importantes son las novedades?, ¿de qué forma podemos
conseguir mayor y mejor atención?, ¿es posible modelar las emociones?, ¿qué es
la procrastinación y cómo se remedia?, ¿qué es el estrés visual?, ¿cómo pueden
evitarse la ansiedad y el aburrimiento?. Entusiasma saber todo lo que se puede avanzar
y mejorar en el aula.
Tenemos acceso a investigaciones, a
conferencias, a grandes descubrimientos que pueden iluminar un poco el camino
que nos hemos trazado. Nada serviría si no sentimos que realmente podemos y
debemos intentarlo.
El compromiso es con las ganas y con la
responsabilidad que asumimos cuando decidimos trabajar con chicos en una parte
fundamental de sus vidas. No hay excusas válidas para no hacer de
la tarea docente una manera de comprender la vida. Imaginemos un mundo donde todas las personas sean vistas, queridas,
apreciadas y aceptadas de acuerdo a sus capacidades. Ayudar a los alumnos a
encontrar el tesoro que tienen escondido es una gran misión que sabemos donde
empieza pero no sabemos hasta dónde puede llegar. Animémonos a hacerlo.
Fátima Saenz,
Licenciada en Ciencias de la Educación, ex directora del Colegio St. John’s,
sede Pilar. Miembro de Dislexia Pilar y del grupo D.E.A. Red Federal, comisión
docentes.
María Laura Scasso, docente
de inglés encargada del “Learning Center” del Colegio St. John’s, sede Pilar.
Miembro de Dislexia Pilar y del grupo D.E.A. Red Federal, comisión padres.


